Y cuando la vida se convierte en espera...
esperando llegó el momento del nacimiento,
esperando para crecer, esperando para poder ser.
Y la espera, a veces, se convierte en buena consejera,
pero a veces...
un lastre siempre a la espalda, tirando y tirando.
Y mientras tanto, el anhelo y el deseo,
el deseo y ese vértigo,
vivos y revoloteando...
por eso, yo te espero.
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