No te creas cruel destino
que mis deseos no se han de cumplir.
Si en mis días no va a poder ser mío,
en mis noches, sí,
en mis noches, sí.
Porque si la triste realidad es
que no está conmigo,
será mi sueño,
el que desprovisto de tu insidioso, penoso
y aburrido designio,
el que de forma traviesa
me haga un guiño,
y sea en las noches
cuando de forma inesperada y
risueña, aligere el peso de tu yugo
haciendo míos los destellos de su mirada,
probando dulcemente los aleteos de su sonrisa
saboreando la delicadeza de sus labios,
cuando tímidamente me regala
los primeros besos
de una historia,
que porque nunca empieza...
será que nunca acaba.
En cualquier otro tiempo
te hubiese tendido mi mano.
La hubieses agarrado
en cualquier otro tiempo,
tal vez, no lo sé.
Hoy solo veo el tiempo pasar,
solo veo los días pasar.
Aunque avanzo, vuelvo a sentir ese miedo,
el miedo a no saber si seré capaz de avanzar.
Otras veces tuve ese miedo,
antes, cuando solo veía el tiempo pasar.
Tócame, y deja que fluya.
Que tu mano sea la lluvia serena,
esa que empapa.
Que sea la ternura.
Que inunde los campos
y penetre en este yermo
espacio de llantos al amanecer.
Tócame como el agua toca los verdes prados.
Tócame, y deja al alma fluir.
Cada una de las palabras que exudo
tienen un nombre.
Largo, corto,
romano, hebreo o germano.
Cada una bautizada con el nombre
que el viento atrajo a ese momento.
Y, sin embargo, no pretendo otra cosa
que alejarme del mundo.
Del mundo ciego, sordo y mudo.
Cada una de las palabras que me materializan
tienen un nombre.
Hoy es hebreo, mañana, quizás griego o romano,
y, sin embargo, mi realidad es una.
La real es otra.
Pero y si te dijera,
antes que me venza el sueño,
que no es a otro al que yo quiero.
Que es muy poca cosa lo que yo de ti espero.
Solo quiero saber de qué color tienes la mirada
en la mañana cuando el gallo canta.
A qué huele tu pelo cuando libre
revolotea al son del viento.
A qué saben tus caricias cuando, de forma intencionada,
pasas tu mano por mi cara.
Cómo suenan tus latidos cuando tus labios
alegres o dormidos, humedecen los míos.
Cómo suena tu sonrisa
cuando me la regalas sin yo pedirla.
Solo quiero que mis palabras sigan
llevando tu nombre,
solo por un rato,
por eso, te pido
que no dejes de mirarme.
Y me pregunto si no será mejor así.
Siempre así, de esta manera.
Espacio infinito que rescata del tumulto
de pensamientos cotidianos,
es el recuerdo...
Oasis que refresca el aburrimiento,
que salva del tedio,
de un correr de días extenuante y
anodino.
Si sumergida en ese barullo que es lo cotidiano
es tu recuerdo el que me rescata y me salva,
me toca no sé qué mecanismo interior secreto,
y dibuja una sonrisa en mi cara,
me pregunto si debiera no escribir palabras,
sino cantar notas indelebles
que hagan el amor al aire que ambos respiramos
y dejar intacta en mi memoria
la sonrisa que me regalaste
con tus labios, con tu mirada.
Me pregunto si no será mejor así.
Siempre así, de esta manera.
Inocente, pueril y pura
la forma en que desgastamos el mirarnos.
El amor es cruel.
Hace promesas y envuelve en sutilezas
que no son más que espejismos
que torturan la sed del náufrago del desierto.
Me pregunto si no será mejor así,
así, de esta manera.
Conservarte para siempre
en esos ojos que salvan
y emergen brillantes y vibrantes
cuando conduciendo estoy al volante.
Quisiera no decir palabras,
palabras que no saben dibujar
de mi recuerdo, tu beso,
el beso que me diste
con tu sonrisa, con tu mirada.
lunes, 16 de diciembre de 2013
Alcanzando el saber día a día,
alcanzando la seguridad más certera
de que no existe el amor.
Solo existe la querencia de abrir de par en par el alma,
como ventana en fachada blanca,
a la hora del frescor matinal en días del estío,
y dejarse arrastrar por el vendaval.
Te escucho en las canciones, te confundo
entre palabras,
te añoro entre los cantos,
y te espero,
esperando que tú esperes igual.
No hay azar,
solo la certeza de que existas en algún lugar,
y que tu aliento y el mío se mezclen
permitiendo respirar a ese dios
que alimentado de suspiros de ausencias,
otorgue vida a un destino incierto, engañoso y siempre,
siempre cruel.
"...estoy aquí a tu lado para que no tengas miedo,