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jueves, 6 de julio de 2017

Ni una brizna de viento

Christophe Jacrot.
Detalle con filtro

El silencio se sumerge en las calles
en las noches del solitario insomne.
E invade como sigilosa niebla,
sibilina, lechosa y serena,
cada rincón, cada rama, cada huella. 

Y es entonces cuando la pena pesa.
Pesa como el yunque, como la culpa, como la piedra. 

A lo lejos ladra un perro, o dos o un ciento. 
Y la luna se esconde tras las nubes que amenazaban tormenta.
Ni una brizna de viento, 
ni siquiera una palabra hueca. 

Porque el silencio acecha, 
porque el silencio acosa
porque el silencio aplasta.
Deja sordo al corazón
en esta noche de tormenta. 

lunes, 15 de junio de 2015

Apuntes vespertinos para no olvidar

No es más que la noche que se cierne sobre nuestras cabezas.
No es más que la sublime actuación del entorno que
recibe la oscuridad con agrado. 

La tormenta amenaza con grandilocuente interpretación,
aunque solo amenaza. 
Y los pájaros que juegan entre las ramas
recuerdan a los niños pequeños que no quieren ir a la cama, 
como si algo interesante que fuese a suceder se perdieran
con el sueño que todo lo arregla. 

Días de injusticia, de rabia e impotencia,
que unas palabras pequeñas arreglan
solicitando con empeño un beso pequeño, tan inmenso como el mar. 

Y días que se transforman en días de ternura, 
que al recuerdo un sonido traen de
un viaje sin retorno,
de un  eterno transitar de neumáticos en el asfalto nocturno
en la noche de Madrid,
en un tiempo ya tan lejano, 
y tan difícil de olvidar,
(¿desear olvidar no es morir un poco?)
Un arcoiris, una tarde de lluvia serena en primavera
a la que el Sol se niega a abandonar,
con el corazón lleno de un primerizo amor. 

A menudo me lamento de mis carencias.
Y hoy me río de mi misma cuando contemplo 
todo el amor con el que 
la belleza de alrededor me acaricia el corazón,
mientras sus canciones se entremezclan con 
sonidos de otros tiempos, 
sonidos que recuerdan un latir. 

Y hoy tras un siglo o dos, 
sigo sintiendo el mismo cosquilleo en el alma
por ese nuevo amor, primero,
que nunca regresará aunque no se va, 
aunque él ya no sea él.


martes, 23 de septiembre de 2014

Frío

Necesito tiempo,
necesito tiempo que me dé
permiso para poderme  aburrir.
Eso, sin ti, tenue primavera,
no es posible,
preludio de un verano aletargado
de recuerdos de sonidos, calores,
voces e insomnios embriagado.

Vísteme, primavera, de luces de colores la esperanza,
la de un verano que ha de llegar.

Primavera, que en mis soledades te extraño,
también el rosal que habita en mi patio.

Rosa primera de la eterna primavera
que viste brillantes a corazones invernales.

No te escojo rosa de finales,
sino la primera de un sinfín de soles
estivales que quedan por venir.

viernes, 31 de enero de 2014

No todo es saber

Huyo del conflicto
y callo y callo,
y tan solo hablo con aquellos a quien quiero.
Quiero y entonces hablo y hablo lo que pienso
y casi nunca me libro del descontento.
Pienso lo que pienso
porque antes primero lo siento,
y siento y lo pienso,
porque pensar sin sentimiento,
eso es solo cuento.
Primero siento, luego pienso y luego creo.
Creo firmemente en lo que siento,
a veces, no tanto en lo que pienso.

Creo en tres máximas.
(1)"El amor enseña a enseñar", una.
(2)"Cuanto más es, menos parece:
un verdadero Maestro se hace invisible", la segunda.
Y la tercera, (3) "un Maestro lo que consigue
con dificultad lo da fácilmente."

Dos amores llenan mi vida:
el amor a los niños y a los animales.
Dos amores que son solo uno.

¡Y cuánta lágrima
cuando es el ego el que  mueve al mundo!
¡Cuánto profesor que no quiere ser Maestro,
y que así va reduciendo su divino desempeño
a otras tareas ajenas,
impuestas por dicho puesto!

Me duele y me lamento cuando
el profesor que no quiere ser Maestro,
es desde su ego desde el que desempeña
su puesto, y pisa la dignidad, se aprovecha,
se lucra con su pupilo, que es persona,
a la que debiera profesar amor eterno.

Son niños, niños son,
infantes o adolescentes,
deseosos de encontrar un modelo
al que seguir el ejemplo. 

Teatro, mucho Teatro
de puertas afuera,
poco amor y mucho ego
de puertas adentro.
*Ser y tener 
(no todo es saber)




(1) Padre Grass, Fundador de las Hijas de Cristo Rey.

lunes, 20 de enero de 2014

Tanto

Tantas canciones que cantar,
tantos versos que escribir,
tantos suspiros que exhalar,
tantas vidas que salvar,
tantas por las que llorar.
Tantos libros que leer, 
tantas sonrisas que regalar,
tantas ficciones que disfrutar
y son tantas las que anhelar.
Tantas personas por conocer,
tantas caricias por las que soñar
tantos besos que dedicar
y tantos por los que agonizar.

Qué poco dura esta vida,
y qué poca la pasión,
qué poco el frenesí,
y cuánta duda. 


viernes, 29 de noviembre de 2013

Adoración


Océanos envolventes en cualquier lugar.
Y tú como náufrago te aferras a tu metro de tierra.
Un mundo infinito que muestra su grandeza,
y tú como niño indefenso agarrado a la mano de mamá.

Un puñado de sensaciones,
un puñado de emociones
que florecen, de pronto, en paz.


Músicas que, sin ellas saberlo,
te dicen quién eres y
te arrancan de un letargo aséptico.
Quiero reír y quiero llorar.

Vuelvo por un momento la mirada y
ahora sé quién soy,
mañana no lo sé.

Me enamora cada mañana la tierra,
me enamora mi casa,
me sobrepasa en el pecho la devoción por mi hogar. 




miércoles, 2 de octubre de 2013

El olor de una mirada

El olor a café recién hecho.
El olor a pan recién tostado.

Olor a nubes, a lluvia, a tierra mojada.

La fragancia que te pones en el cuello en la mañana.


El olor del pelo recién lavado.
El olor de tu perro, de ese libro que te aguarda,
de tu ropa recién planchada. 

El olor de la mañana, del sol, de la brisa fresca matutina
que mueve las ramas de los árboles,
del pino, del álamo blanco...;
el césped cubierto del rocío de la alborada.

El olor del mar, 
de las pequeñas gotas de espuma blanca 
y de la arena que te buscan y acarician
y que te salpican en la cara.

El olor de tu sonrisa, de tu mirada;
del bebé que te carcajea y canta.

El viento, ¡qué caminos recorrerá el viento 
impregnado de todos tus aromas!

Y yo me pregunto,
¿a qué olería el mundo cuando 
aquí no eramos nada?